Título del tema: Dar gracias a través de Jesucristo
Texto bíblico: Colosenses 3:16-17
Introducción.
A lo largo de su historia, la humanidad ha enfrentado grandes calamidades, lo cual ha definido no solo su comportamiento sino su capacidad de respuesta, Dios ha dado al hombre capacidades no solo para enfrentar una eventualidad, sino para utilizar estos eventos como punto de partida hacia un nuevo comienzo. Desde Génesis hasta apocalipsis, la Escritura revela el alcance del amor de Dios por el ser humano, y dos palabras (Misericordia y la Compasión), permiten definir Su naturaleza compasiva. La Misericordia es el atributo divino, que junto a la compasión y benevolencia son expresiones de Su amor incondicional por el ser humano.
La misericordia y la compasión son atributos inseparables, un día Jesús vio una gran multitud, y “tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos” (Mateo 14:14).
Desde los Salmos hasta las cartas de Pablo, el tema de “dar gracias” es recurrenteen toda la Biblia, el salmista escribió algo espiritualmente poderoso: “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes” (Salmos 27:13).
La fidelidad es un “atributo inmutable” de Dios, Números 23:19 indica que no es “hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta” y aunque “fuéremos infieles” 2° Timoteo 2:13 nos recuerda que Él “permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo”.
Existe una palabra que diariamente y en cualquier idioma tiene el mismo significado, “gracias”, sin embargo, desde una óptica apostólica Pablo presenta un aspecto teológico del “dar gracias a Dios”, primeramente, enseña que Cristo es la sustancia de las cosas, el Antitipo de las verdades espirituales representadas en los ritos del Antiguo Testamento, por tal razón advierte diciendo:
“Y todo lo que hacéis, sea de palabra o, de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él”. Colosenses 3:17 (RV60)
Desde un punto de vista, bíblico, la expresión “...dando gracias a Dios Padre por medio de él”, revela un aspecto teológico de una verdad espiritual, el creyente ya no depende de la “sombra”, pues posee la “realidad completa” de las cosas. Teológicamente, dar gracias a través de Jesús “señala” no solo al cumplimiento del sistema original de sacrificios en Su propia ofrenda, sino una verdad espiritual, debe hacerse a “por medio de él”, ¡Jesucristo!
Dar gracias a Dios Padre “por medio de él” (Jesucristo).
La expresión trasciende el mero lenguaje de cortesía, pues no solo encierra profundos conceptos teológicos y “teocéntricos”, sino realidades espirituales del Reino de Dios, pues dar gracias, no solo habla de “reconocimiento” a Su Providencia, sino que activa un principio de Honra al Padre.
¿Cuál es la razón bíblica para dar gracias a Dios?
Primeramente, porque “Él es bueno, y para siempre es su misericordia” (Salmos106:1), pues no solo nos ha dado la capacidad de “agradecerle por todo”, sino también nos ha dado la llave para que sea honrado, “a “través” de Su Hijo, Jesucristo.
En el Antiguo Testamento, el acto de dar gracias representaba no solo un mandato divino, sino una realidad espiritual de adoración y en el Nuevo Pacto, dar gracias a Dios a “través de Jesucristo” es representativo de una expresión teológica y un principio del reino de Dios.
Existen dos palabras que definen la acción dar gracias a Dios. Una, es todah, hebreo y Eucaristía, griego, ambas palabras están etimológica y teológicamente conectadas con la acción de dar “gracias a Dios”, y Lucas 22:19 presenta a Jesucristo como el corazón bíblico de la “acción de Gracias”, cuando hubo tomado el pan “habiendo dado gracias, lo partió...”.
Dar gracias es una acción personal, centra la atención en la soberanía divina, por tal razón Pablo instruye diciendo:
“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”. 1° Tesalonicenses 5:18 (RV60)
Pablo expone no solo un aspecto ontológico de La voluntad de Dios en Cristo Jesús, sino un rasgo presente de la nueva naturaleza del creyente, pues agradecer o ser agradecido en todo, habla de una transformación ontológica “del ser”.
La falta de agradecimiento es lo contario de ser “agradecidos”, pues el dar gracias a Dios incluye un elemento espiritual, “la Fe”, esto representa un principio, pues “sin fe sin fe es imposible agradar a Dios”.
El apóstol Pablo establece un principio:
“ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre”. Hebreos 13:15 (RV60)
La acción de gracias transforma la percepción y prepara el terreno para la fe, pues no solo se da gracias por lo que se tiene, sino a aquel que es nuestro proveedor, Dios Padre, “porque por fe andamos, no por vista” (2° Corintios 5:7).
¿Cuál es la esencia bíblica de la acción de gracias?
Existe un principio, primeramente, da “gracias en todo”, cual sea la situación, pues esa es Su “voluntad para con nosotros en Cristo Jesús”, segundo, hay que hacerlo adecuadamente, con “fe”, y por medio de Jesucristo, el “Autor y consumador de la fe”. Bíblicamente, dar gracias a Dios requiere de un elemento sustantivo, la fe, pues sin “Fe es imposible agradar a Dios”, la Fe es el ingrediente para activar lo sobrenatural, la fe es el ingrediente principal “para creer”; Jesús dijo: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo” (Juan 14:13).
Pablo en su carta a los efesios instruye diciendo:
“Dando siempre gracias por todo a Dios Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Efesios 5:20 (RV60)
Tanto Jesús como Pablo, utilizan el término “todo” como un conector, para definir la relación entre lo “que se da” y lo “que se recibe”, Jesucristo, no es solo un mediador teológico, sino la base viva por la cual el creyente se acerca al Padre. El agradecimiento es una llave que abre puertas, y la “acción de gracias” abre dimensiones invisibles, puertas de entrada a La presencia de Dios, y en este contexto el salmista advierte diciendo:
“Entrad por sus puertas con acción de gracias y por sus atrios con alabanza; dadle gracias y alabad su nombre. Porque el Señor es bueno y su amor es para siempre; su fidelidad continúa a través de todas las generaciones”. Salmos 100: 4-5 (RV60)
Bíblicamente, estas no son cualquier tipo de puertas, eran la entrada a los antiguos templos y la expresión, “entrad”, implica hacerlo de la forma correcta, primeramente, con “acción de gracias” y segundo, por “sus atrios”, con “alabanza”. En un sentido espiritual, estas son las puertas que llevan a Dios a través de Su hijo, Jesucristo, quien se refiere a sí mismo como “la puerta” (Juan 10:9), ahora, la gran realidad espiritual de esta expresión es que solo a través de Jesucristo y con acción de gracias tenemos entrada a La presencia del Padre.
Nuestros sentidos físicos impiden ver la realidad espiritual detrás del “dar gracias a Dios”, sin embargo, la gratitud abre nuestros ojos espirituales, 2° Corintios 4:18 enseña que las “cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”. Entonces, lo invisible no es irrelevante, pero es lo que da sentido a lo que se ve y por medio de la fe, lo que no se ve se hace realidad.
Todo obedece a un principio espiritual, (La Fe). Jesús advirtió: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33), las cosas del reino se mueven por la “adoración, reconocimiento y fe”. “Dar gracias a Dios” obedece a un principio de reino. La honra es un principio del Reino de Dios y por tanto cuando damos gracias a Dios a través de su hijo Jesucristo se abren puertas a la bendición, ahora, el agradecimiento es algo intencional, que apunta a un solo propósito, “dar gracias a Dios por todo”.
“Y todo lo que hacéis, sea de palabra o, de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él”. Colosenses 3:17 (RV60)
Pablo describe cómo el ciclo de la gratitud es completo: primeramente, quien “recibe agradece” y segundo, quien “agradece ora”, lo cual alude a un principio espiritual, 2° Corintios 9:12 dice: “Porque la administración de este servicio... abunda en muchas acciones de gracias a Dios”.
La ley del corazón agradecido enseña que todo acto de dar genera “gratitud en quien recibe” y alabanza al Dador supremo, Dios Padre quien da, lo cual evidencia un propósito y el apóstol, Pedro advierte la posición en el reino como Cuerpo de Cristo:
“...Ustedes son como piedras vivas, con las cuales se está edificando una casa espiritual. De este modo llegan a ser un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por medio de Jesucristo”. 1° Pedro 2:5 (NVI)
Ser como “piedras vivas” revela no solo un aspecto teológico de nuestra naturaleza espiritual, sino la estructura sobre la cual se está “edificando una casa espiritual” de acuerdo con el llamamiento divino de “llegar a ser un sacerdocio santo”.El propósito de ir “edificando una casa espiritual”, no solo es para “ofrecer sacrificios espirituales a Dios”, sino hacerlo por medio de un sacerdocio santo y el mismo Pedro advierte diciendo:
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”.
1° Pedro 2:9 (/RV60)
Charles Spurgeon dijo “los sacrificios expiatorios han terminado, pero aquellos de gratitud jamás cesarán”. Estar llamados a ser parte de un sacerdocio santo contrasta con lo establecido en el Antiguo Testamento, donde solo los “descendientes de Aarón”, “Levitas”, podían oficiar en el altar, siendo el principal requisito para que un sacrificio fuera agradable la obediencia al mandato divino.
Ahora, la realidad del reino de Dios es otra Bíblicamente, no ministramos “las sombras”, sino las realidades espirituales en Jesucristo, ser llamados a ser un “real sacerdocio” implica que podemos “ofrecer sacrificios espirituales” que Dios acepta por “medio de Jesucristo”. El agradecimiento y acción de gracias crea una cultura de honra, Salmos 50:23 indica que la mayor expresión de gratitud no es la palabra, sino la adoración: “Al que ofrece sacrificio de alabanza me honrará”.
“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”. 1° Tesalonicenses 5:18 (RV60)
El agradecimiento no se mide por lo que sentimos, sino por lo que expresamos, el salmista escribió: “Dad gracias al Señor, porque él es bueno; porque para siempre es su misericordia” (Salmos 118:1). Tal vez, por ser tan cotidiano el dar gracias, pierde significancia, sin embargo, tiene un impacto natural y espiritual, pues no por casualidad ha sido colocada en nuestra boca, tiene un propósito tanto en lo natural como en lo espiritual. Pablo en Colosenses 2:7 amonesta a los creyentes, no solo a estar “arraigados”, sino “sobreedificados en él” (Jesucristo), “confirmados en la fe” y “abundando en acciones de gracias”. Entonces, aunque la gratitud y la acción de gracias no son lo mismo, en su contexto general, el “agradecimiento” define una respuesta intencional de la persona, mientras que la “gratitud” es una disposición interna y permanente del corazón agradecido. Por tal razón, la actitud necesaria para acercarse a Dios es el “reconocimiento”, que todo proviene de Él, por tal razón, el salmista declara:
“Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios” (Salmos 103:2).











































