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15 marzo, 2026

Dios dijo, Sea la luz; y fue la luz | Ap. Francisco Costa | Unción de Libertad

 




Título del tema: Dios dijo, Sea la luz; y fue la luz

Texto bíblico: Génesis 1:1-5

Introducción

La “rueda y el fuego” dos inventos que transformaron la historia de la humanidad, sin embargo, a finales del siglo XIX Thomas Alva Edison introdujo la “luz eléctrica” y a partir de ese momento el mundo se ilumina siendo un elemento indispensable en todos los ámbitos de la vida humana.

Ahora, así como la luz eléctrica transformó al mundo, la luz de la revelación bíblica en Genesis 1:1 inicia el registro sagrado diciendo: “Y en el principio creó Dios los cielos y la tierra” y Salmos 33:9 (RV60) dice, “Porque él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió” recogiendo con precisión este glorioso momento. La Biblia no explica el orden en que fueron creadas las cosas, pero Génesis 1:2 (RV60) advierte: “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”

¿existe alguna contradicción?

La escritura enseña que “Dios es Dios” y por ser Omnipotente” “Todo lo hizo hermoso en su tiempo” Eclesiastés 3:11, sin embargo, Génesis 1:2 advierte diciendo: “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”.

¿Ahora, la Biblia tiene una respuesta a esta interrogante?

Al leer Génesis 1 y 2 se plantea la existencia de un lapso de “tiempo” (brecha) respecto al “principio” cuando Dios “creo los cielos y la tierra” pero el autor sagrado no revela nada al respecto, pero si advierte que la tierra esta “desordenada, vacía y en tinieblas” y que en medio de este desorden la palabra de Dios se deja escuchar:


“Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día”. Genesis 1:3-5


Dios dijo y la “luz existió” y la expresión “fue la luz” es una traducción de la frase hebrea “yehi” “sea” y traducido Fiat lux en latín “Sea la luz” lo cual revela aspectos gloriosos de La Sabiduría y Omnisciencia de Dios dando estructura y propósito a todo aquello que existió previamente en su mente eterna.

También encontramos el término “bara” que en el sentido de la creación alude a un “atributo” exclusivo de Dios quien “creó”, “ex nihilo”. “crear de la nada”.


¿Cómo podría existir luz en el primer día de la creación cuando el sol fue creado en el cuarto día? El autor sagrado no da detalles al respecto, sin embargo, La revelación bíblica advierte que Dios es “Infinito y Omnipotente” y dio una orden, habló y “fue la luz” y además “vio Dios que la luz era buena” por lo cual “separó Dios la luz de las tinieblas”.


El apóstol Pablo da luz acerca de estas realidades del reino de Dios diciendo: “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa”. Romanos 1:20


Las cosas que Dios hace escapan al entendimiento humano, Salmos 33:9 (RV60) advierte, “Porque él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió”, dicho de otra manera, “Dios creó todo "de la nada” (ex nihilo) conforme al diseño creativo por lo cual no solo vio que la luz era buena, sino que “separó” la luz de “las tinieblas”.

Además, “llamó” a la luz “Día” y a las tinieblas llamó “Noche” y como resultado Genesis 1:4-5 dice “Y fue la tarde y la mañana un día”, ahora debemos entender que el término “día” no debería ser considerado de un día de 24 horas.


“Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años” Genesis 1:14 (RV60)


Génesis 1:3 expresa “Y dijo Dios” y luego en Genesis 1:14 “Dijo luego Dios” dando a entender que son dos eventos distintos, pues una cosa es “separó Dios la luz de las tinieblas” y otra cosa es “para separar el día de la noche”.

La revelación bíblica muestra la grandeza Creativa de Dios, pues todo lo que creó está basado en principios eternos que dan sustento a su creación.

“El extiende el norte sobre vacío, cuelga la tierra sobre nada”. Job 26:7(RV60)

Ahora, la luz no solo fue algo necesario, sino que formó parte del diseño, ¿Cuál es el propósito de sea la luz?


“Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo”. Efesios 5:13 (RV60)


La revelación bíblica en Génesis 1:1 y Juan 1:1 comparten un elemento común, el término “en el principio” y Génesis 1:1 advierte diciendo: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” y Juan 1:1 dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”.

En Genesis 1:1 Dios dijo, hablo “La palabra”.

Sin embargo, la revelación bíblica en Juan 1:1 no solo revela que “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”, sino que el Verbo, La palabra, “era en el principio con Dios”.

Ahora, ¿Quién es el Verbo? claramente es Jesucristo.

Juan al referirse al “Verbo” (logos) utiliza la palabra “vida” (Zoé) y la “luz” como la esencia del Verbo y Juan 1:9 advierte que “Aquella luz verdadera”, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo”.

Génesis 1:1 registra la “luz” como la primera manifestación de La palabra de Dios registrada en la escritura y Juan 1:4 dice que “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” lo cual evidencia que la venida de Jesús al mundo, separa “la luz espiritual” de “la oscuridad”.

Jesús no solo trae “vida” sino también “luz”.


“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Juan 8:12


En contraste con Genesis 1:4, Juan 1:5 dice: “La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” y así como en Genesis 1:4 Dios “separó” la luz de las tinieblas, la venida de Jesús al mundo “separa” la luz espiritual de la oscuridad.


“Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas”. Juan 3:19


Pablo en 2° Corintios 6:14 enseña, “la luz y las tinieblas” se excluyen mutuamente pues no hay entre ellas comunión y en Juan 12:46 Jesucristo advierte diciendo:

“Yo he venido al mundo, la luz, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas”


Ahora, ¿Por qué la luz vino al mundo? Juan 3:19, advierte, porque los “hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas”. Recuerde, Dios es luz y ha creado la luz y se manifiesta a través de Cristo, pues “Este era en el principio con Dios” y Juan 1:3 advierte:


“Todas las cosas fueron hechas por medio de él, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”. Juan 1:3-4


Dios comenzó todo en “el principio” y El Verbo “era en el principio con Dios”. La luz expone todo lo que se oculta en la oscuridad, Hebreos 11:3 revela un principio espiritual. “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”.

La fe, es indispensable para comprender los profundos secretos de La Palabra de Dios quien dijo: “Sea la luz; y fue la luz” y 1° Juan 1:5 revela que Dios no es “una luz”, sino que “Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él” por eso “separo las tinieblas de la luz” y el libro de Apocalipsis 22:5 revela que “Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos”.

El apóstol Pablo en 2° Corintios 4:6 revela el propósito de Dios con Su Hijo:

“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”.

Tal vez no comprendamos la mente del Creador, sin embargo, Pablo en 1° Corintios 2:7 instruye que esto forma parte de “la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria”.

Entonces, así como el Espíritu de Dios se “movía sobre la faz del agua” de igual manera el Espíritu Santo lo hace hoy en medio de un mundo lleno de “tinieblas espirituales” trayendo a los corazones del pecador la luz del conocimiento del Hijo de Dios Jesucristo.

Por esto la escritura en 1° Juan 3:8 advierte diciendo, para esto “apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo”, pues afectan a la humanidad desde el punto de vista “moral, intelectual, físico y espiritual”.

Vivimos en tiempos de mucha oscuridad espiritual y Jesús en Mateo 5:14 nos recuerda diciendo:

 “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder”.

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08 marzo, 2026

La sustancia de la fe | Ap. Francisco Costa | Unción de Libertad



Tema. La sustancia de la fe

Texto bíblico: Hebreos 11:1-40

Introducción

Vivimos en una sociedad donde el “conocimiento y el hecho científico” yuxtaponen la razón sobre la Fe, pues todo debe ser “verificable y sustentado”, teorías o hipótesis científicas las cuales provienen de un “conocimiento empírico” y donde todo lo creado es producto de un “Big Bang” y no de un Creador inteligente.

Corrientes filosóficas como el racionalismo o el empirismo buscan dar repuestas a las grandes interrogantes de la vida sin embargo son contrarios a los principios de La Escritura, el salmista exclama diciendo: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmos 19:1-2) lo cual evidencia la intencionalidad del Creador.

Ahora, todo lo creado no es obra de la “casualidad”

La palabra de Dios dio sentido a lo que existía a través de la Fe como un elemento sin ecua no, de hecho, Hebreos11:3 advierte que por La Fe “entendemos” haber sido “constituido” el universo por La palabra de Dios, de modo que lo que “se ve fue hecho de lo que no se veía”.

Romanos 1:17 revela un principio espiritual poderoso: Dios llama las cosas que no son, como si fuesen” a pesar que están en la dimensión espiritual de lo posible por tal razón la palabra de Dios enseña que para “ser fe” no puede estar basada en la lógica o la razón; “Mas el justo por la fe vivirá” (Romanos 1:17).

¿Entonces, ¿qué es la fe?

Primeramente, la percepción humana sentidos, no determina la inexistencia de la sustancia esencial de lo espiritual pues La fe es la dimensión absoluta de lo relativo pues todo lo que proviene de la fe surge del mundo espiritual, de hecho, la fe es el elemento intangible pues conecta los visible con lo espiritual y el autor del Libro de los hebreos advierte:


“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos”. Hebreos 11:1-2 (RV60)


Hebreos 11 comienza con la expresión, “Es pues la fe” lo cual denota que no es algo abstracto y aunque es espiritual e invisible es real, tiene esencia, es la “sustancia” no solo de las cosas que se “esperan” sino la “demostración” de las cosas que no se ven pero que existen y esperan por su manifestación.

Es pues la Fe....

En un mundo lleno de subjetividad no hay cabida para la fe pues “creer o no creer” puede ser algo “subjetivo” pero bíblicamente la fe percibe como un hecho lo que aún no se ve sin embargo es tan real como lo que los sentidos perciben.

La fe como “creencia” no es exclusiva de los hijos de Dios

Existen muchas religiones como “expresiones de fe” sin embargo solo la palabra de Dios revela la verdadera naturaleza de la fe y pesar que no se menciona directamente en el Antiguo Testamento “preexistía” al Nuevo Testamento pues debía ser revelada formalmente después de la muerte de Jesús.

La palabra de define Fe como la capacidad impartida por Dios al ser humano para “creer y alcanzar” lo que no se ve lo cual representa la “verdadera sustancia” de las cosas físicas, de hecho, el apóstol Pablo hace un contraste entre lo que se ve y lo que no se ve diciendo.


“no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”. 2° Corintios 4:18 (RV60)


Para Pablo la fe es más real que las cosas físicas que solo representaciones de lo “intangible y lo invisible” pues la fe hace firme en el reino natural lo que Dios ya ha dado en el reino espiritual siendo un elemento imprescindible para “agradar a Dios”

(Hebreos 11:6).

Para tener fe se requiere “creer” “Creer” requiere “Fe” para alcanzar lo que “no se ve”, no se trata de simple creencia o entendimiento intelectual sino la “certeza” y la “convicción” que llevo a un hombre como Abraham quien creyó a Dios, dejando su casa y páretela y le fue contado por, justicia” (Gálatas 3:6).

La fe es la esencia de una realidad intangible, pero es real, recuerde, el sentido de la vista da evidencia del mundo físico pero la fe da evidencia del mundo espiritual e invisible donde La “sustancia invisible”, es mucho más real de lo que se ve físicamente.

Entonces, ¿Qué es la Fe?

Bíblicamente, La fe no es ciega, es una “convicción” arraigada en el carácter y La palabra de Dios, es “La sustancia” que sustenta todas las cosas, es invisible, y está escondida en la humanidad y en el tiempo fijado por Dios para ser manifestada en la persona de Jesucristo.

La Palabra de Dios revela que la fe no solo es la “certeza de lo que se espera” sino la “convicción de lo que no se ve” y viene del hebreo “emun” (verdad) y del griego “pistis” (creencia) y “certeza” del griego “hupóstasis” que según su contexto puede traducirse como “sustancia”, un cimiento firme, es el “título de propiedad” de las cosas que se esperan, de hecho, “Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos” (Hebreos 11:2).

La fe es activa, el verbo “es” habla del aspecto presente de la fe, “ahora” pues la fe puede ver más allá de lo que los sentidos naturales ven lo cual indica la existencia misma de la fe como algo real y la expresión “por la fe” representa “...la sustancia de las cosas que se esperan...”. Jesús advirtió, el que “cree todo le es posible” (Marcos 9:23).

¿Porque razón la Ley vino primero que la fe?

Primeramente, debemos entender un principio espiritual, ¿Cuál es el propósito de la ley? La escritura muestra que no era “justificar” al hombre por sí misma, sino “exponer” la abundancia del pecado por eso el apóstol Pablo advierte diciendo.


“Pero antes de que llegara la fe, estábamos bajo la ley, encerrados hasta que llegara la fe que después sería revelada”. Gálatas 3:23 (RV60)


“Antes de que llegara la fe” la Ley fue nuestro “Ayo” para llevarnos a Cristo, esto da a entender que la fe se originó en algún momento en Dios hasta el tiempo en que “seria revelada” y Efesios 2:8 indica que proviene de Dios en forma de “don” divino y tiene dos elementos fundamentales, “certeza y convicción”.

La Fe y la Razón

Mientras la Biblia indica que mientras “la fe” apela a la revelación divina la “razón” busca la verdad a través de la lógica y/o evidencia, sin embargo, la palabra de Dios revela que la fe no solo es la “certeza de lo que se espera” sino la “convicción de lo que no se ve”.

Ahora, el problema no es creer, Santiago 2:19 advierte: “tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan”. Los sentidos naturales pueden percibir lo “físico o natural” sin embargo las cosas que no se ven no se “alcanzan y/o perciben” con la razón sino por medio de la fe.

La Fe representa el título de propiedad de la promesa de lo que Dios ha dicho que nos va dar lo cual forma parte de aquello que ha dispuesto en Cristo Jesús pues La fe implica una relación con el Dios invisible y Sus promesas (2° Pedro 1:4). Por tal razón, la fe, es “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.

¿Ahora, quien es el autor de la FE?

La palabra griega para “consumador” es teleiotes griego cuyo significado significa literalmente “completado” o “perfeccionador” de la fe, ahora, ¿requiere la fe ser perfeccionada? el apóstol Pedro advierte que en ocasiones existen diversas pruebas necearías para fortalecer nuestra fe. “para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”. 1° Pedro 1:7 (RV60)


Ahora, alguien puede preguntar, ¿Qué logra Dios al permitir circunstancias difíciles en la vida de sus hijos? Primeramente, la clave para “agradar a Dios” es confiar en lo que ha dicho pues La fe es la certeza, es el “título de propiedad”, es sinónimo de “estar seguros de algo” o “estar en lo cierto” de las “cosas que se esperan”.

Las cosas que no se ven abarcan las realidades futuras prometidas por Dios, incluida la redención y restauración final de la creación por tal razón La palabra de Dios es la única fuente de revelación por la cual podemos conocer el propósito de la fe.

La fe no solo es prueba de la realidad espiritual sino la realidad de las cosas:


“...por su fe, la gente de antaño gozó de una buena reputación”. Hebreos 11:2 (NTV)


Ahora existe diferencia entre ¿la gente de antaño y nosotros? Primeramente, la Biblia enseña que el “justo por la fe vivirá”, La fe es una dimensión sobrenatural donde “Dios llama las cosas que no son, como si fuesen” (Romanos 4:17).

Todo lo hizo Dios mediante la fe y nos dio la fe

La escritura revela que lo que “se ve fue hecho de lo que no se veía” y Hebreos 11 utiliza el término “por la fe” al menos 14 veces como referencia para nosotros los creyentes, aunque muchos “alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido”, sin embargo, actuaron no porque “vieron”, sino porque “creyeron” lo cual refleja el tipo de fe que profesaron (Hebreos 11:39).

¿Cuál es la fe que agrada a Dios?

“la fe muestra la realidad de lo que esperamos, es la evidencia de las cosas que no podemos ver”. Hebreos 11:1 (Nueva Traducción Viviente) “Creer” implica fe en acción, creer que Dios actuará de acuerdo con lo declarado en las Escrituras, habla de aquello que aún “no se tiene” pero la fe “confirma” que lo que Dios dice en Su Palabra es verdadero y se ha de cumplir.

La sustancia de la fe la sitúa en el ámbito de la realidad.

La fe es la dimensión absoluta de lo relativo pues todo lo que proviene de la fe surge del mundo espiritual pues “precede” de Dios, además, es la revelación del Nuevo Testamento, representa el “título de propiedad” que da la certeza de una nueva posesión que incluye los derechos de recibir todo lo que Él ha provisto en Cristo Jesús.

“Por la fe” (Hebreos 11)

Génesis 6:13-22 muestra que Noé “por la fe” construyó el arca antes de ver lluvia, Hebreos 11:8 indica que Abraham “por la fe” dejó su tierra y parentela confiando en la promesa de Dios y Hebreos 11:27 señala que “por la fe” Moisés “se sostuvo como viendo al Invisible”.

La Biblia indica que Abraham es considerado el “padre de la fe” pues creyó a Dios y le “fue contado por justicia” y es parte de aquellos que, aunque “alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido” pues Dios había provisto algo mejor para nosotros.


“Esto sucedió para que ellos no llegaran a ser perfectos sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor”. Hebreos 11:40 (NVI)


Hebreos 11 da testimonio de como muchos experimentaron vituperios y azotes, prisiones y cárceles, otros, fueron “apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada”, etc por lo cual muchos obtuvieron de Dios aprobación y Su fe dio testimonio, sin embargo, ninguno de ellos “recibió” todo lo que Dios había prometido”.

Las escrituras brindan una perspectiva única de como Dios ha provisto la capacidad para poner en práctica la fe y ciertamente, aunque todos y cada uno los que nos precedieron “alcanzaron buen testimonio mediante la fe” no “recibieron lo prometido” sin embargo descubrieron “la sustancia” de la Fe.

Estos eran gente de fe, colocaron sus pies en un cimiento firme, tomaron en sus manos el “título de propiedad” pues descubrieron “la sustancia” de la Fe, alcanzaron todo lo que para ellos se había preparado por causa de esa fe “alcanzaron buen testimonio los antiguos”.

Gloria a Dios por ellos, deben ser ejemplo a seguir para cada creyente en Cristo Jesús, ahora: ¿cómo será nuestra fe cuando el Señor regrese para cumplir su promesa?

Y surge una interrogante: “Pero cuando venga el Hijo del Hombre”, ¿hallará fe en la tierra?

Ahora, ¿Apareceremos en el Salón de la Fe de Dios......?


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01 marzo, 2026

La inmutabilidad de la palabra de Dios | Ap. Francisco Costa | Unción de Libertad

 


Tema. La inmutabilidad de la palabra de Dios 

Texto bíblico. 2° Timoteo 3:16-17  

Introducción 

    La Biblia, es el libro más conocido, el más traducido y leído del mundo, condensado en  dos tomos que contienen, no solo los “estatutos, leyes y preceptos” divinos sino las  “reglas morales y principios espirituales” que rigen la vida del ser humano. 

Una de las características de Dios como un atributo teológico es su “Inmutabilidad” tanto en su esencia y naturaleza, o sea, él no cambia, su Ser y todos sus atributos son  infinitos, no sujetos a cambios, de hecho, revelando la naturaleza de su nombre “Yo  Soy El Que Soy” (Éxodo 3:14) 

La Inmutabilidad habla de Perfección eterna”. 

En su sentido bíblico describe la “naturaleza” eterna e inalterable de Dios, lo cual  distingue al “Creador de todas las criaturas”, en otras palabras, Él no puede cambiar  o mejorar porque es “perfecto”, siempre es el mismo como expresa su nombre  personal. “Yo soy el que soy” (Éxodo 3:14) 

La inmutabilidad es una de sus “perfecciones” más preciosas como evidencia de que  ha existido “siempre”, Él es el “Rey eterno” Salmos 93:2 lo cual revela uno de sus  atributos, él es antes de todo lo creado, por tal razón advierte acerca de una cualidad  intrínseca en su naturaleza eterna, “Yo, el Señor, no cambio” (Malaquías 3:6)  

Ahora, así como Dios es “eterno e inmutable” el respalda su palabra, pues es “eterna  e inalterable” en su “esencia, propósito y promesas”, de hecho, Jesús advirtió “El  cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35) 

Toda La escritura contiene la esencia y el pensamiento de su autor y tiene una  característica única, es “inspirada por Dios mismo” y condensada en un conjunto  de 66 libros inspirados y es considerada la autoridad para los creyentes. 

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir,  para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado  para toda buena obra”. 2° Timoteo 3:16-17 (RV60) 

Ahora, “toda”, no parcialmente, sino “toda la escritura” fue Divinamente inspirada  a hombres y el termino griego “theopneustos” significa “inspirado por Dios” o  “insuflado por Dios” no dejando dudas de que Dios es su autor quien plasmó en ella  su esencia y naturaleza.


Ahora, ¿Si Dios es inmutable lo es Su palabra? 

Así como Dios es inmutable en “Su esencia y Atributos” lo es su palabra, de hecho,  su autoridad reside en “La verdad que proclama”, pues es inspirada por Dios” y por tanto está basada en la “inmutabilidad” de la naturaleza de su autor, significa  que es “eterna y estable” y nunca cambia, pues a través de ella son revelados principios  espirituales y la voluntad de Dios. 


“Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada”. 1° Pedro 1:25 (RV60) 


La palabra tiene “poder y autoridad”, es fiel en la “esencia y propósito” para la  cual ha sido revelada reflejando la naturaleza inalterable de su autor, Dios mismo:  “Porque él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió” (Salmos 33:9). 

La Palabra de Dios es “viva y poderosa” 

De hecho, útil para “enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en  justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto”, pues somos por naturaleza  “mudables” a diferencia de Dios tenemos la tendencia a “cambiar”

¿Cuáles son las cualidades de la palabra de Dios? 

Primeramente, es “perfecta y segura” e inmutable en sus principios y valores y no  puede cambiar, pues todo lo que Dios quiere revelar de sí mismo está plasmado en las  escrituras, y no cambia, pues La “palabra del Dios nuestro permanece para  siempre” (Isaías 40:8). 

“Toda la Escritura es inspirada por Dios...” 

Un principio sin ecu anón, Dios es el autor final de las Escrituras, inspirando a  quienes recibieron la revelación y la plasmaron como “palabra escrita” y de hecho esta palabra es como un espejo que permite ver y conocer el carácter y las perfecciones  de Dios en Cristo, quien dijo: (Juan 14:9) “El que me ha visto a mí, ha visto al  Padre”

Dios es el autor último de la Escritura inspirando a hombres comunes a través del  Espíritu Santo, ahora, como saber ¿si la escritura es inspirada por Dios? la misma  Biblia es su propio interprete. 


“porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres  de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”.2° Pedro 1:21 (RV60) 


Claramente, solo Dios y el Espíritu Santo son responsables de inspiración y redacción  de las escrituras.


“Toda la Escritura es inspirada por Dios...” 

En ella se revelan hechos trascendentes, Génesis 3:1 relata el momento en el huerto  de Edén cuando la serpiente buscó “cuestionar” la autoridad de la palabra de Dios  diciendo: ¿Conque Dios os ha dicho...?, de hecho, un día satanás buscó de manipular  el término “escrito está” y Jesús anuló esta falsa concepción diciendo: 


“Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de  Dios”. Mateó 4:4 (RV60) 


Aunque satanás expuso un argumento espurio reconoció la validez de la Palabra de  Dios, al decir “escrito está”, pues fue Dios mismo quien la “inspiro y fue escrita”,  Número 23:19 advierte: “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre  para que se arrepienta”. 

Cada palabra fue “Inspirada” por Dios lo cual la hace inerrante por naturaleza, pues  es fiel, es “viva y poderosa”, además tiene “poder y autoridad” y si bien escrita  por hombres no solo es “infalible”, sino intrínsecamente “perfecta, fiel, recta, y  pura” y el autor del Libro de los Hebreos revela su autoridad y poder. 

El hombre, es un ser trino, (cuerpo, alma y espíritu) y La Palabra de Dios es “viva,  poderosa y transformadora” lo cual indica ciertamente que no es un simple texto  o letra muerta, es “viva y eficaz”. 


“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y  penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los  pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12 RV60). 


Dios es “inmutable”, la escritura revela que no “cambia” su forma de “pensar”, pues por su palabra se sustenta toda la creación, por tanto, ha dejado un registro  “inspirado, escrito y detallado” de su propósito y consejo y esa misma palabra  inspirada enseña la realidad de su naturaleza eterna. 


“Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? Numero 23:19 (RV60) 


Dios ha hecho un descubrimiento pleno de sí mismo y una revelación completa de su  voluntad en su dimensión eterna como el Ser Supremo y eterno que existe desde  siempre, y como Su Palabra que es “eterna y soberana” fue lo primero que se escuchó en el principio diciendo, “Sea la luz; y fue la luz” (Genesis 1:3). 

La palabra salió de su boca, él la inspiró y por tanto no puede ser cambiada, pues él  es el “mismo ayer, hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8). 

“Para siempre… permanece tu palabra en los cielos”.


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22 febrero, 2026

Jesús o Jesucristo | Ap. Francisco Costa | Unción de Libertad


tulo del tema.  Jesús o Jesucristo  | Ap. Francisco Costa | Unción de Libertad

Texto biblico.   Lucas 1:30-31                                     

Introducción.

La Biblia base fundamental de nuestra fe, describe en sus páginas poderosas obras hechas por Dios, quien no solo creaba sino además “asignaba” un nombre: “Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche” (Genesis 1:5).

Bíblicamente la acción de “crear”, “llamar” y/o “asignar” nombres es una prerrogativa Divina pues abarca hasta las estrellas, Salmos 147:4 indica: “La cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres” ahora, lo significativo no es “crear algo” sino asignarle un “nombre”.

El nombre no solo otorga “identidad” sino “propósito y manifestación” y esto se evidencia en que dentro de las capacidades de Adán incluía “poner nombre” a los animales del campo y las aves de los cielos y “todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre” (Génesis 2:19).

Bíblicamente, el nombre es una característica única que tiene una capacidad de transmitir significados simbólicos, tanto en lo espiritual y/o en lo natural y ejemplo de esto Isaías 7:14 que anuncia el nacimiento del Mesías que vendría: “He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”.

Una declaración profética que anunciaba que un día el Unigénito de Dios vendría para “habitar”, “Tabernaculizar” entre los seres humanos, por lo cual el Ángel Gabriel es enviado por Dios a una virgen llamada María diciendo: ¡Salve, muy favorecida!


“…has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús”. Lucas 1:30-31 (RV60)


“…y llamarás su nombre Jesús”, ahora, este no es cualquier nombre, es el Nombre más poderoso que existe y significa “Mesías”, “Ungido” o “Elegido”, 1° Juan 4:2 enseña que “Jesucristo ha venido en carne” y 1° Timoteo 3:16   advierte que “Dios fue manifestado en carne”.


Siglos más tarde lo profetizado por Isaías vio cumplimiento pues Juan 1:14 revela que “aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” a fin de cumplir los eternos propósitos redentores del Padre eterno.

Ahora, ¿Cuál es la diferencia entre Jesús y Cristo?

Lucas 1:31 advierte que Jesús es “El Nombre” humano dado a María mientras que “Cristo” no es un “apellido” sino un título como el “Mesías” o el “Ungido” el cual señala Su identidad como Rey y Libertador (Isaías 32:1, Daniel 9:25)

Bíblicamente, “Jesucristo y/o Cristo Jesús” es La “combinación” del nombre propio Jesús dado en su “encarnación” mientras que “Cristo” es un “Título” y la transliteración griega de “Mashiaj”, que significa “el Ungido”.

Ahora, ¿Es Jesucristo un Nombre o un Título?

Ahora, ¿podemos usar el “título Cristo” al lado del “Nombre personal” Jesús? primeramente, La revelación Neo Testamentaria indica que la imagen de Cristo no puede suscribirse a “nombres y/o títulos”, pues describen no solo aspectos de su identidad y misión, sino el rico simbolismo en Antiguo Testamento.

Jesús tuvo muchos nombres que dan gloria a su identidad como Hijo de Dios por tanto “combinar” su nombre humano (Jesús) con su título (Jesucristo), lo cual evidencia que cumplió con los oficios de “profeta, sacerdote y rey” de acuerdo a lo que fue “establecido y designado” desde la eternidad.

1° Juan 4:2 enseña que “Jesucristo ha venido en carne” y 1° Timoteo 3:16   advierte que “Dios fue manifestado en carne” y el libro de los hechos alude las palabras de Pedro cuando dijo:


“Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo”. Hechos 2:36 (RV60)

En su exposición Pedro presenta a Jesús no solo como Señor “kurios” sino como “cristos” palabra griega que hace referencia al “Mashiach”, el Ungido, pues Jesús no solo fue un “profeta o mártir”, sino que en oportunidades hablo de “sí mismo” como “Yo”.

Un día los discípulos de Juan preguntaron: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?  (Lucas 7:19), sin embargo, no dio respuesta, pero en cierta oportunidad pregunto a sus discípulos:  Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?   (Mateo 16:15-16).

Cada uno dio su opinión, pero solo Simón Pedro, dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” y Hebreos13:8 indica: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.

La Escritura a menudo “conecta” el uso de nombres y títulos.

“Tú eres el Cristo”, una poderosa declaración, donde Jesús representa el “Nombre personal” y a Cristo como el “Nombre oficial del Mesías”, el ángel advirtió a María: “Y llamarás su nombre Emanuel” que traducido es: “Dios con nosotros” (Mateo 1:23)

Ambos nombres evidencian como, tanto la “Encarnación del Verbo” y “la Redención” humana por medio de la muerte de Jesucristo fueron dispuestas desde la eternidad.

Nombres y títulos de Jesucristo.

La Biblia a través de “Nombres y títulos” presenta diversos aspectos de la “identidad, poder, carácter y misión” de Jesucristo, nombres como El Verbo, Hijo de Dios, Pan de Vida, Hijo Amado, Emanuel, Hijo del Dios Viviente, Hijo Unigénito, revelan diferentes facetas de su persona.

Ahora, títulos como “El Redentor, El Cristo, El Cordero de Dios, el postrer Adán,

Mediador entre Dios y los hombres” y otros muestran a Jesucristo cumpliendo todo lo relativo a su Obra mesiánica y redentora como una única persona divina con una doble condición “divina” y “humana”.

Todos conocían a Jesús, “¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo…” sin embargo el sumo sacerdote le preguntó: ¿Eres tú el Mesías, el Hijo del Bendito? (Marcos 14:61 NVI) Jesús no respondió, ahora, muchos siguen preguntado, ¿era Jesús o era el Cristo que había de venir?

Una cosa es el Jesús “histórico” y otra Jesús, “el Cristo”

La palabra de Dios enseña que Jesucristo es la persona más importante de la historia de la humanidad, quien “reunía” las cualidades de “Redentor y Salvador” porque “Dios le ungió con el Espíritu Santo y con poder…” (Hechos 10:38) y su nombre encierra un poderoso significado aún después de su muerte y resurrección.


“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”, Juan 1:14 (RV60) 

Jesús, El Logos, El Verbo quien dejó su gloria para hacerse hombre, el único Dios, que siempre ha “existido, existe y existirá” por tal razón dijo: “de cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:58).

Filipenses 2:7 enseña que Jesucristo dejó su gloria eterna para “revestirse de humanidad” y ser nuestro Salvador y Juan 1:14 advierte “y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”, ahora ¿Cuál es esa Gloria?  Evidentemente que esa gloria fue el hacerse hombre para salvar a los pecadores.

La Biblia enseña que este Verbo siendo en “forma de Dios” se “despojó a sí mismo”, tomo forma de siervo, y “hecho semejante a los hombres…”  se “humilló a sí mismo” para morir en la cruz para hacernos “participantes de la naturaleza divina” (2° Pedro 1:4).

Bíblicamente, no es relevante si llamamos a Jesús “Señor, Salvador o Mesías” la palabra de Dios enseña que Jesucristo es la gran revelación de Dios para el ser humano, Él es la presentación humana, viva, de carne y hueso, de Dios.

Las escrituras son claras, “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8) Amén

Ahora, no hay ninguna contradicción si llamamos a “Jesús, Jesucristo, o Señor, o El Verbo”, etc, La Palabra de Dios enseña que el nombre asociado al Unigénito de Dios representa el nombre más poderoso sobre la faz de la tierra.


“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra”. Filipenses 2:9-10 (RV60)


Este no es cualquier nombre, pues aún después de su muerte y ascensión Jesús es el nombre “sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero” (Efesios 1:21).

Ahora, lo importante no es si lo conocemos como Jesús, Cristo o Jesucristo, su nombre representa el nombre más poderoso en la tierra aún después de su muerte, Dios les ha dado Un Nombre sobre todo nombre.

Hay poder en Su Nombre, se llama Jesucristo. Amén.


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