Texto bíblico. 2° Timoteo 3:16-17
Introducción
La Biblia, es el libro más conocido, el más traducido y leído del mundo, condensado en dos tomos que contienen, no solo los “estatutos, leyes y preceptos” divinos sino las “reglas morales y principios espirituales” que rigen la vida del ser humano.
Una de las características de Dios como un atributo teológico es su “Inmutabilidad” tanto en su esencia y naturaleza, o sea, él no cambia, su Ser y todos sus atributos son infinitos, no sujetos a cambios, de hecho, revelando la naturaleza de su nombre “Yo Soy El Que Soy” (Éxodo 3:14)
La Inmutabilidad habla de “Perfección eterna”.
En su sentido bíblico describe la “naturaleza” eterna e inalterable de Dios, lo cual distingue al “Creador de todas las criaturas”, en otras palabras, Él no puede cambiar o mejorar porque es “perfecto”, siempre es el mismo como expresa su nombre personal. “Yo soy el que soy” (Éxodo 3:14)
La inmutabilidad es una de sus “perfecciones” más preciosas como evidencia de que ha existido “siempre”, Él es el “Rey eterno” Salmos 93:2 lo cual revela uno de sus atributos, él es antes de todo lo creado, por tal razón advierte acerca de una cualidad intrínseca en su naturaleza eterna, “Yo, el Señor, no cambio” (Malaquías 3:6)
Ahora, así como Dios es “eterno e inmutable” el respalda su palabra, pues es “eterna e inalterable” en su “esencia, propósito y promesas”, de hecho, Jesús advirtió “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35)
Toda La escritura contiene la esencia y el pensamiento de su autor y tiene una característica única, es “inspirada por Dios mismo” y condensada en un conjunto de 66 libros inspirados y es considerada la autoridad para los creyentes.
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. 2° Timoteo 3:16-17 (RV60)
Ahora, “toda”, no parcialmente, sino “toda la escritura” fue Divinamente inspirada a hombres y el termino griego “theopneustos” significa “inspirado por Dios” o “insuflado por Dios” no dejando dudas de que Dios es su autor quien plasmó en ella su esencia y naturaleza.
Ahora, ¿Si Dios es inmutable lo es Su palabra?
Así como Dios es inmutable en “Su esencia y Atributos” lo es su palabra, de hecho, su autoridad reside en “La verdad que proclama”, pues es “inspirada por Dios” y por tanto está basada en la “inmutabilidad” de la naturaleza de su autor, significa que es “eterna y estable” y nunca cambia, pues a través de ella son revelados principios espirituales y la voluntad de Dios.
“Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada”. 1° Pedro 1:25 (RV60)
La palabra tiene “poder y autoridad”, es fiel en la “esencia y propósito” para la cual ha sido revelada reflejando la naturaleza inalterable de su autor, Dios mismo: “Porque él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió” (Salmos 33:9).
La Palabra de Dios es “viva y poderosa”
De hecho, útil para “enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto”, pues somos por naturaleza “mudables” a diferencia de Dios tenemos la tendencia a “cambiar”.
¿Cuáles son las cualidades de la palabra de Dios?
Primeramente, es “perfecta y segura” e inmutable en sus principios y valores y no puede cambiar, pues todo lo que Dios quiere revelar de sí mismo está plasmado en las escrituras, y no cambia, pues La “palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Isaías 40:8).
“Toda la Escritura es inspirada por Dios...”
Un principio sin ecu anón, Dios es el autor final de las Escrituras, inspirando a quienes recibieron la revelación y la plasmaron como “palabra escrita” y de hecho esta palabra es como un espejo que permite ver y conocer el carácter y las perfecciones de Dios en Cristo, quien dijo: (Juan 14:9) “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”.
Dios es el autor último de la Escritura inspirando a hombres comunes a través del Espíritu Santo, ahora, como saber ¿si la escritura es inspirada por Dios? la misma Biblia es su propio interprete.
“porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”.2° Pedro 1:21 (RV60)
Claramente, solo Dios y el Espíritu Santo son responsables de inspiración y redacción de las escrituras.
“Toda la Escritura es inspirada por Dios...”
En ella se revelan hechos trascendentes, Génesis 3:1 relata el momento en el huerto de Edén cuando la serpiente buscó “cuestionar” la autoridad de la palabra de Dios diciendo: ¿Conque Dios os ha dicho...?, de hecho, un día satanás buscó de manipular el término “escrito está” y Jesús anuló esta falsa concepción diciendo:
“Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Mateó 4:4 (RV60)
Aunque satanás expuso un argumento espurio reconoció la validez de la Palabra de Dios, al decir “escrito está”, pues fue Dios mismo quien la “inspiro y fue escrita”, Número 23:19 advierte: “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta”.
Cada palabra fue “Inspirada” por Dios lo cual la hace inerrante por naturaleza, pues es fiel, es “viva y poderosa”, además tiene “poder y autoridad” y si bien escrita por hombres no solo es “infalible”, sino intrínsecamente “perfecta, fiel, recta, y pura” y el autor del Libro de los Hebreos revela su autoridad y poder.
El hombre, es un ser trino, (cuerpo, alma y espíritu) y La Palabra de Dios es “viva, poderosa y transformadora” lo cual indica ciertamente que no es un simple texto o letra muerta, es “viva y eficaz”.
“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12 RV60).
Dios es “inmutable”, la escritura revela que no “cambia” su forma de “pensar”, pues por su palabra se sustenta toda la creación, por tanto, ha dejado un registro “inspirado, escrito y detallado” de su propósito y consejo y esa misma palabra inspirada enseña la realidad de su naturaleza eterna.
“Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? Numero 23:19 (RV60)
Dios ha hecho un descubrimiento pleno de sí mismo y una revelación completa de su voluntad en su dimensión eterna como el Ser Supremo y eterno que existe desde siempre, y como Su Palabra que es “eterna y soberana” fue lo primero que se escuchó en el principio diciendo, “Sea la luz; y fue la luz” (Genesis 1:3).
La palabra salió de su boca, él la inspiró y por tanto no puede ser cambiada, pues él es el “mismo ayer, hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8).
“Para siempre… permanece tu palabra en los cielos”.











































