Discipulando Online.
Jesús no busca convertidos, sino discípulos.
Introducción
Cuando hablamos de discipulado y liderazgo apostólico lo esencial es definir los términos de la comisión o mandato recibidos del apóstol de los apóstoles, Jesucristo.
Primeramente, Jesús no busca convertidos, sino discípulos, pues esta es la más grande demanda sobre la iglesia, por lo cual Dios está restaurando en su totalidad lo “apostólico y profético” y ha encargado a “apóstoles y profetas” a fin de desarrollar esta tarea.
Efesios 2:20 muestra que apóstoles y profetas están llamados a colocar el Cimiento (fundamentos sólidos), a fin que emerja la siguiente generación de nuevos ministerios genuinos en lo apostólico y profético, lo cual permitirá traer revelación y edificación al Cuerpo (la iglesia) conforme al diseño de Jesús.
El ministerio quíntuple se fundamenta en diversas Escrituras que describen los distintos (roles y propósitos) de cada llamado y este marco no es exclusivo de los tiempos bíblicos, el apóstol Pablo advierte el orden establecido por Dios:
“Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente,
apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros…”.
1° Corintios 12:28
(RV60)
Ahora, no importa cuánto cuestionen lo “apostólico o profético”, este diseño es espiritual, está vigente y prospera en las iglesias de hoy, pues ha sido determinado por el Señor, la “Unción apostólica” debe de convertirse en la unción dominante, la palabra “primero” en referencia a los apóstoles.
El ministerio apostólico está definido en el Nuevo Testamento y manifiesto por los primeros apóstoles escogidos por Jesús (Mateo 10:2; Apocalipsis 21:14) quienes formaron el primer equipo apostólico (entrenado y capacitado por el Señor Jesucristo).
Sin discipulado, los creyentes permanecen espiritualmente niños
Jesús no solo es el arquitecto sino el fundamento mismo, es la Piedra
angular, el Cimiento, por lo cual determinó una pluralidad para conformar un equipo apostólico representativo del
gobierno teocrático y edificar La casa de Dios sobre el fundamento apostólico de acuerdo
con el modelo apostólico que el dio.
Es imperativo llevar a la iglesia al “diseño”, Jesús ordenó el misterio quíntuple dando preminencia al “apóstol y su autoridad” y junto a la unción del profeta llamar a la Iglesia de regreso al orden de Dios.
Establecer el ministerio del apóstol y por tanto lo “apostólico – profético” requiere un cambio de paradigma, pues durante mucho tiempo la unción pastoral ha sido la unción predominante lo que ha derivado que la iglesia haya adquirido una mentalidad pastoral siendo en esencia y por naturaleza apostólica y profética.
En el libro de Los Hechos las iglesias fueron establecidas por apóstoles y equipos apostólicos, no por pastores pues “plantar y edificar” iglesias es una función apostólica, no pastoral.
Hay una gracia sobre los apóstoles y el equipo apostólico para sentar las bases, para iniciar y para romper los viejos paradigmas por tal razón el apóstol Pablo señaló un principio apostólico:
1° Corintios 3:10 (RV60)
Jesús no busca convertidos, sino discípulos
La unción fluye con más poder cuando es usado correctamente el título bíblico de “Apóstol” pues históricamente, el Cuerpo de Cristo tuvo muchos “tutores” que la educaron; sin embargo, la unción apostólica y profética tiene la capacidad sobrenatural de engendrar hijos espirituales.
Jesús ordenó el misterio quíntuple dando preminencia al apóstol y su autoridad y ejemplo de esto es Pablo quien dijo a Timoteo: “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús” (2° Timoteo 2:1) el ministerio apostólico fue dado por Jesús para “equipar y perfeccionar” a los santos para la obra ministerial.
Lo que hizo que la iglesia primitiva fuera innovadora y poderosa fue la presencia del Espíritu Santo y esto hoy es algo natural e imprescindible, pues Hechos 2:43 señala que “muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles” y esta unción está siendo restaurada poderosamente a través del ministerio quíntuple.
Jesús no busca convertidos, sino discípulos, este trabajo requiere tiempo y constancia, pues todo creyente tiene el potencial que debe ser desarrollado para llevarlos a ser discípulos preparados para conquistar naciones.
La gran comisión (Mateo 28:19-20) sigue siendo la fuerza impulsadora para extender el Reino de Dios y capacitar a otros para enviarlos a cumplir el mandato apostólico de Jesús.
Jesús no busca convertidos, sino discípulos
El discipulado permite no solo formar el carácter apostólico de enviados, sino requiere quitar del creyente la mentalidad de oveja y llevarlo a tener mentalidad de discípulo y ser parte del equipo más no espectadores.











































