Blog de Unción de Libertad es un espacio dedicado a la formación y capacitación de líderes para cumplir el propósito de Dios de alcanzar a los perdidos.

Cuando los hijos Ministran la Gloria

Cuando los hijos son llamados a ministrar una gloria mayor.

Soplan los vientos de avivamiento para nuestra nación y para mundo

Estos son tiempos donde Dios hará cosas poderosas, derramando su Santo Espíritu sobre toda carne.

Venezuela un País Grande para manifestar la Gloria de Dios

Nuestro país es la única nación con una poderosa palabra “Tierra de Gracia”: Cristóbal Colon.

Adoración y Danza llenaran la Casa de Dios a través de los Jóvenes

Dios está capacitando una generación para avivar el fuego del Espíritu Santo en la Iglesia.

Estableciendo los Cimientos Apostólicos desde el Hogar

Dios estableció que su Palabra debía ser enseñada desde la niñez y nos acompañaría toda la vida.

22 febrero, 2026

Jesús o Jesucristo | Ap. Francisco Costa | Unción de Libertad


tulo del tema.  Jesús o Jesucristo  | Ap. Francisco Costa | Unción de Libertad

Texto biblico.   Lucas 1:30-31                                     

Introducción.

La Biblia base fundamental de nuestra fe, describe en sus páginas poderosas obras hechas por Dios, quien no solo creaba sino además “asignaba” un nombre: “Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche” (Genesis 1:5).

Bíblicamente la acción de “crear”, “llamar” y/o “asignar” nombres es una prerrogativa Divina pues abarca hasta las estrellas, Salmos 147:4 indica: “La cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres” ahora, lo significativo no es “crear algo” sino asignarle un “nombre”.

El nombre no solo otorga “identidad” sino “propósito y manifestación” y esto se evidencia en que dentro de las capacidades de Adán incluía “poner nombre” a los animales del campo y las aves de los cielos y “todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre” (Génesis 2:19).

Bíblicamente, el nombre es una característica única que tiene una capacidad de transmitir significados simbólicos, tanto en lo espiritual y/o en lo natural y ejemplo de esto Isaías 7:14 que anuncia el nacimiento del Mesías que vendría: “He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”.

Una declaración profética que anunciaba que un día el Unigénito de Dios vendría para “habitar”, “Tabernaculizar” entre los seres humanos, por lo cual el Ángel Gabriel es enviado por Dios a una virgen llamada María diciendo: ¡Salve, muy favorecida!


“…has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús”. Lucas 1:30-31 (RV60)


“…y llamarás su nombre Jesús”, ahora, este no es cualquier nombre, es el Nombre más poderoso que existe y significa “Mesías”, “Ungido” o “Elegido”, 1° Juan 4:2 enseña que “Jesucristo ha venido en carne” y 1° Timoteo 3:16   advierte que “Dios fue manifestado en carne”.


Siglos más tarde lo profetizado por Isaías vio cumplimiento pues Juan 1:14 revela que “aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” a fin de cumplir los eternos propósitos redentores del Padre eterno.

Ahora, ¿Cuál es la diferencia entre Jesús y Cristo?

Lucas 1:31 advierte que Jesús es “El Nombre” humano dado a María mientras que “Cristo” no es un “apellido” sino un título como el “Mesías” o el “Ungido” el cual señala Su identidad como Rey y Libertador (Isaías 32:1, Daniel 9:25)

Bíblicamente, “Jesucristo y/o Cristo Jesús” es La “combinación” del nombre propio Jesús dado en su “encarnación” mientras que “Cristo” es un “Título” y la transliteración griega de “Mashiaj”, que significa “el Ungido”.

Ahora, ¿Es Jesucristo un Nombre o un Título?

Ahora, ¿podemos usar el “título Cristo” al lado del “Nombre personal” Jesús? primeramente, La revelación Neo Testamentaria indica que la imagen de Cristo no puede suscribirse a “nombres y/o títulos”, pues describen no solo aspectos de su identidad y misión, sino el rico simbolismo en Antiguo Testamento.

Jesús tuvo muchos nombres que dan gloria a su identidad como Hijo de Dios por tanto “combinar” su nombre humano (Jesús) con su título (Jesucristo), lo cual evidencia que cumplió con los oficios de “profeta, sacerdote y rey” de acuerdo a lo que fue “establecido y designado” desde la eternidad.

1° Juan 4:2 enseña que “Jesucristo ha venido en carne” y 1° Timoteo 3:16   advierte que “Dios fue manifestado en carne” y el libro de los hechos alude las palabras de Pedro cuando dijo:


“Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo”. Hechos 2:36 (RV60)

En su exposición Pedro presenta a Jesús no solo como Señor “kurios” sino como “cristos” palabra griega que hace referencia al “Mashiach”, el Ungido, pues Jesús no solo fue un “profeta o mártir”, sino que en oportunidades hablo de “sí mismo” como “Yo”.

Un día los discípulos de Juan preguntaron: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?  (Lucas 7:19), sin embargo, no dio respuesta, pero en cierta oportunidad pregunto a sus discípulos:  Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?   (Mateo 16:15-16).

Cada uno dio su opinión, pero solo Simón Pedro, dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” y Hebreos13:8 indica: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.

La Escritura a menudo “conecta” el uso de nombres y títulos.

“Tú eres el Cristo”, una poderosa declaración, donde Jesús representa el “Nombre personal” y a Cristo como el “Nombre oficial del Mesías”, el ángel advirtió a María: “Y llamarás su nombre Emanuel” que traducido es: “Dios con nosotros” (Mateo 1:23)

Ambos nombres evidencian como, tanto la “Encarnación del Verbo” y “la Redención” humana por medio de la muerte de Jesucristo fueron dispuestas desde la eternidad.

Nombres y títulos de Jesucristo.

La Biblia a través de “Nombres y títulos” presenta diversos aspectos de la “identidad, poder, carácter y misión” de Jesucristo, nombres como El Verbo, Hijo de Dios, Pan de Vida, Hijo Amado, Emanuel, Hijo del Dios Viviente, Hijo Unigénito, revelan diferentes facetas de su persona.

Ahora, títulos como “El Redentor, El Cristo, El Cordero de Dios, el postrer Adán,

Mediador entre Dios y los hombres” y otros muestran a Jesucristo cumpliendo todo lo relativo a su Obra mesiánica y redentora como una única persona divina con una doble condición “divina” y “humana”.

Todos conocían a Jesús, “¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo…” sin embargo el sumo sacerdote le preguntó: ¿Eres tú el Mesías, el Hijo del Bendito? (Marcos 14:61 NVI) Jesús no respondió, ahora, muchos siguen preguntado, ¿era Jesús o era el Cristo que había de venir?

Una cosa es el Jesús “histórico” y otra Jesús, “el Cristo”

La palabra de Dios enseña que Jesucristo es la persona más importante de la historia de la humanidad, quien “reunía” las cualidades de “Redentor y Salvador” porque “Dios le ungió con el Espíritu Santo y con poder…” (Hechos 10:38) y su nombre encierra un poderoso significado aún después de su muerte y resurrección.


“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”, Juan 1:14 (RV60) 

Jesús, El Logos, El Verbo quien dejó su gloria para hacerse hombre, el único Dios, que siempre ha “existido, existe y existirá” por tal razón dijo: “de cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:58).

Filipenses 2:7 enseña que Jesucristo dejó su gloria eterna para “revestirse de humanidad” y ser nuestro Salvador y Juan 1:14 advierte “y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”, ahora ¿Cuál es esa Gloria?  Evidentemente que esa gloria fue el hacerse hombre para salvar a los pecadores.

La Biblia enseña que este Verbo siendo en “forma de Dios” se “despojó a sí mismo”, tomo forma de siervo, y “hecho semejante a los hombres…”  se “humilló a sí mismo” para morir en la cruz para hacernos “participantes de la naturaleza divina” (2° Pedro 1:4).

Bíblicamente, no es relevante si llamamos a Jesús “Señor, Salvador o Mesías” la palabra de Dios enseña que Jesucristo es la gran revelación de Dios para el ser humano, Él es la presentación humana, viva, de carne y hueso, de Dios.

Las escrituras son claras, “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8) Amén

Ahora, no hay ninguna contradicción si llamamos a “Jesús, Jesucristo, o Señor, o El Verbo”, etc, La Palabra de Dios enseña que el nombre asociado al Unigénito de Dios representa el nombre más poderoso sobre la faz de la tierra.


“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra”. Filipenses 2:9-10 (RV60)


Este no es cualquier nombre, pues aún después de su muerte y ascensión Jesús es el nombre “sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero” (Efesios 1:21).

Ahora, lo importante no es si lo conocemos como Jesús, Cristo o Jesucristo, su nombre representa el nombre más poderoso en la tierra aún después de su muerte, Dios les ha dado Un Nombre sobre todo nombre.

Hay poder en Su Nombre, se llama Jesucristo. Amén.


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21 febrero, 2026

Disipulado Online | Jesús no busca convertidos, sino discípulos


 Discipulando Online.

Jesús no busca convertidos, sino discípulos.

Introducción

Cuando hablamos de discipulado y liderazgo apostólico lo esencial es definir los términos de la comisión o mandato recibidos del apóstol de los apóstoles, Jesucristo.

Primeramente, Jesús no busca convertidos, sino discípulos, pues esta es la más grande demanda sobre la iglesia, por lo cual Dios está restaurando en su totalidad lo “apostólico y profético” y ha encargado a “apóstoles y profetas” a fin de desarrollar esta tarea. 

Efesios 2:20 muestra que apóstoles y profetas están llamados a colocar el Cimiento (fundamentos sólidos), a fin que emerja la siguiente generación de nuevos ministerios genuinos en lo apostólico y profético, lo cual permitirá traer revelación y edificación al Cuerpo (la iglesia) conforme al diseño de Jesús.

El ministerio quíntuple se fundamenta en diversas Escrituras que describen los distintos (roles y propósitos) de cada llamado y este marco no es exclusivo de los tiempos bíblicos, el apóstol Pablo advierte el orden establecido por Dios:


“Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente, apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros…”.
1° Corintios 12:28 (RV60)


Ahora, no importa cuánto cuestionen lo “apostólico o profético”, este diseño es espiritual, está vigente y prospera en las iglesias de hoy, pues ha sido determinado por el Señor, la Unción apostólica” debe de convertirse en la unción dominante, la palabra “primero” en referencia a los apóstoles.

El ministerio apostólico está definido en el Nuevo Testamento y manifiesto por los primeros apóstoles escogidos por Jesús (Mateo 10:2; Apocalipsis 21:14) quienes formaron el primer equipo apostólico (entrenado y capacitado por el Señor Jesucristo).

      Sin discipulado, los creyentes permanecen espiritualmente niños

Jesús no solo es el arquitecto sino el fundamento mismo, es la Piedra angular, el Cimiento, por lo cual determinó una pluralidad para conformar un equipo apostólico representativo del gobierno teocrático y edificar La casa de Dios sobre el fundamento apostólico de acuerdo con el modelo apostólico que el dio.

Es imperativo llevar a la iglesia al “diseño”, Jesús ordenó el misterio quíntuple dando preminencia al “apóstol y su autoridad” y junto a la unción del profeta llamar a la Iglesia de regreso al orden de Dios.


“Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”. Efesios 2:20 (RV60)

Establecer el ministerio del apóstol y por tanto lo “apostólico – profético” requiere un cambio de paradigma, pues durante mucho tiempo la unción pastoral ha sido la unción predominante lo que ha derivado que la iglesia haya adquirido una mentalidad pastoral siendo en esencia y por naturaleza apostólica y profética.

En el libro de Los Hechos las iglesias fueron establecidas por apóstoles y equipos apostólicos, no por pastores pues “plantar y edificar” iglesias es una función apostólica, no pastoral.

Hay una gracia sobre los apóstoles y el equipo apostólico para sentar las bases, para iniciar y para romper los viejos paradigmas por tal razón el apóstol Pablo señaló un principio apostólico:


“Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno miré cómo sobreedifica”.
                                                                                                   1° Corintios 3:10 (RV60)


Como “perito arquitecto”, Pablo describe que ha sido comisionado para ser “perito arquitecto” espiritual para ejecutar la tarea de poner el “fundamento” de la iglesia de Cristo, pues el apóstol atrae y desata los cinco ministerios y junto a los profetas hacen un equipo formidable.

Jesús no busca convertidos, sino discípulos

La unción fluye con más poder cuando es usado correctamente el título bíblico de “Apóstol” pues históricamente, el Cuerpo de Cristo tuvo muchos “tutores” que la educaron; sin embargo, la unción apostólica y profética tiene la capacidad sobrenatural de engendrar hijos espirituales.

Jesús ordenó el misterio quíntuple dando preminencia al apóstol y su autoridad y ejemplo de esto es Pablo quien dijo a Timoteo: Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús” (2° Timoteo 2:1) el ministerio apostólico fue dado por Jesús para “equipar y perfeccionar” a los santos para la obra ministerial.

Lo que hizo que la iglesia primitiva fuera innovadora y poderosa fue la presencia del Espíritu Santo y esto hoy es algo natural e imprescindible, pues Hechos 2:43 señala que “muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles” y esta unción está siendo restaurada poderosamente a través del ministerio quíntuple. 

Jesús no busca convertidos, sino discípulos, este trabajo requiere tiempo y constancia, pues todo creyente tiene el potencial que debe ser desarrollado para llevarlos a ser discípulos preparados para conquistar naciones.

La gran comisión (Mateo 28:19-20) sigue siendo la fuerza impulsadora para extender el Reino de Dios y capacitar a otros para enviarlos a cumplir el mandato apostólico de Jesús.

Jesús no busca convertidos, sino discípulos

El discipulado permite no solo formar el carácter apostólico de enviados, sino requiere quitar del creyente la mentalidad de oveja y llevarlo a tener mentalidad de discípulo y ser parte del equipo más no espectadores.

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