Texto biblico. Lucas 1:30-31
Introducción.
La Biblia base fundamental de nuestra fe, describe en sus páginas poderosas obras hechas por Dios, quien no solo creaba sino además “asignaba” un nombre: “Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche” (Genesis 1:5).
Bíblicamente la acción de “crear”, “llamar” y/o “asignar” nombres es una prerrogativa Divina pues abarca hasta las estrellas, Salmos 147:4 indica: “La cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres” ahora, lo significativo no es “crear algo” sino asignarle un “nombre”.
El nombre no solo otorga “identidad” sino “propósito y manifestación” y esto se evidencia en que dentro de las capacidades de Adán incluía “poner nombre” a los animales del campo y las aves de los cielos y “todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre” (Génesis 2:19).
Bíblicamente, el nombre es una característica única que tiene una capacidad de transmitir significados simbólicos, tanto en lo espiritual y/o en lo natural y ejemplo de esto Isaías 7:14 que anuncia el nacimiento del Mesías que vendría: “He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”.
Una declaración profética que anunciaba que un día el Unigénito de Dios vendría para “habitar”, “Tabernaculizar” entre los seres humanos, por lo cual el Ángel Gabriel es enviado por Dios a una virgen llamada María diciendo: ¡Salve, muy favorecida!
“…has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús”. Lucas 1:30-31 (RV60)
“…y llamarás su nombre Jesús”, ahora, este no es cualquier nombre, es el Nombre más poderoso que existe y significa “Mesías”, “Ungido” o “Elegido”, 1° Juan 4:2 enseña que “Jesucristo ha venido en carne” y 1° Timoteo 3:16 advierte que “Dios fue manifestado en carne”.
Siglos más tarde lo profetizado por Isaías vio cumplimiento pues Juan 1:14 revela que “aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” a fin de cumplir los eternos propósitos redentores del Padre eterno.
Ahora, ¿Cuál es
la diferencia entre Jesús y Cristo?
Lucas 1:31 advierte que Jesús es “El Nombre” humano dado a María mientras que “Cristo” no es un “apellido” sino un título como el “Mesías” o el “Ungido” el cual señala Su identidad como Rey y Libertador (Isaías 32:1, Daniel 9:25)
Bíblicamente, “Jesucristo y/o Cristo Jesús” es La “combinación” del nombre propio Jesús dado en su “encarnación” mientras que “Cristo” es un “Título” y la transliteración griega de “Mashiaj”, que significa “el Ungido”.
Ahora, ¿Es Jesucristo un Nombre o un Título?
Ahora, ¿podemos usar el “título Cristo” al lado del “Nombre personal” Jesús? primeramente, La revelación Neo Testamentaria indica que la imagen de Cristo no puede suscribirse a “nombres y/o títulos”, pues describen no solo aspectos de su identidad y misión, sino el rico simbolismo en Antiguo Testamento.
Jesús tuvo muchos nombres que dan gloria a su identidad como Hijo de Dios por tanto “combinar” su nombre humano (Jesús) con su título (Jesucristo), lo cual evidencia que cumplió con los oficios de “profeta, sacerdote y rey” de acuerdo a lo que fue “establecido y designado” desde la eternidad.
1° Juan 4:2 enseña que “Jesucristo ha venido en carne” y 1° Timoteo 3:16 advierte que “Dios fue manifestado en carne” y el libro de los hechos alude las palabras de Pedro cuando dijo:
En su exposición Pedro presenta a Jesús no solo como Señor “kurios” sino como “cristos” palabra griega que hace referencia al “Mashiach”, el Ungido, pues Jesús no solo fue un “profeta o mártir”, sino que en oportunidades hablo de “sí mismo” como “Yo”.
Un día los discípulos de Juan preguntaron: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro? (Lucas 7:19), sin embargo, no dio respuesta, pero en cierta oportunidad pregunto a sus discípulos: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? (Mateo 16:15-16).
Cada uno dio su opinión, pero solo Simón Pedro, dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” y Hebreos13:8 indica: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.
La Escritura a
menudo “conecta” el uso de nombres y títulos.
“Tú eres el Cristo”, una poderosa declaración, donde Jesús representa el “Nombre personal” y a Cristo como el “Nombre oficial del Mesías”, el ángel advirtió a María: “Y llamarás su nombre Emanuel” que traducido es: “Dios con nosotros” (Mateo 1:23)
Ambos nombres evidencian como, tanto la “Encarnación del Verbo” y “la Redención” humana por medio de la muerte de Jesucristo fueron dispuestas desde la eternidad.
Nombres y títulos de Jesucristo.
La Biblia a través de “Nombres y títulos” presenta diversos aspectos de la “identidad, poder, carácter y misión” de Jesucristo, nombres como El Verbo, Hijo de Dios, Pan de Vida, Hijo Amado, Emanuel, Hijo del Dios Viviente, Hijo Unigénito, revelan diferentes facetas de su persona.
Ahora, títulos como “El Redentor, El Cristo, El Cordero de Dios, el postrer
Adán,
Mediador entre Dios y los hombres” y otros muestran a Jesucristo cumpliendo todo lo relativo a su Obra mesiánica y redentora como una única persona divina con una doble condición “divina” y “humana”.
Todos conocían a Jesús, “¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo…” sin embargo el sumo sacerdote le preguntó: ¿Eres tú el Mesías, el Hijo del Bendito? (Marcos 14:61 NVI) Jesús no respondió, ahora, muchos siguen preguntado, ¿era Jesús o era el Cristo que había de venir?
Una cosa es el
Jesús “histórico” y otra Jesús, “el Cristo”
La palabra de Dios enseña que Jesucristo es la persona más importante de la historia de la humanidad, quien “reunía” las cualidades de “Redentor y Salvador” porque “Dios le ungió con el Espíritu Santo y con poder…” (Hechos 10:38) y su nombre encierra un poderoso significado aún después de su muerte y resurrección.
Jesús, El Logos, El Verbo quien dejó su gloria para hacerse hombre, el único Dios, que siempre ha “existido, existe y existirá” por tal razón dijo: “de cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:58).
Filipenses 2:7 enseña que Jesucristo dejó su gloria eterna para “revestirse de humanidad” y ser nuestro Salvador y Juan 1:14 advierte “y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”, ahora ¿Cuál es esa Gloria? Evidentemente que esa gloria fue el hacerse hombre para salvar a los pecadores.
La Biblia enseña que este Verbo siendo en “forma de Dios” se “despojó a sí mismo”, tomo forma de siervo, y “hecho semejante a los hombres…” se “humilló a sí mismo” para morir en la cruz para hacernos “participantes de la naturaleza divina” (2° Pedro 1:4).
Bíblicamente, no es relevante si llamamos a Jesús “Señor, Salvador o Mesías” la palabra de Dios enseña que Jesucristo es la gran revelación de Dios para el ser humano, Él es la presentación humana, viva, de carne y hueso, de Dios.
Las escrituras son claras, “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8) Amén
Ahora, no hay ninguna contradicción si llamamos a “Jesús, Jesucristo, o Señor, o El Verbo”, etc, La Palabra de Dios enseña que el nombre asociado al Unigénito de Dios representa el nombre más poderoso sobre la faz de la tierra.
“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra”. Filipenses 2:9-10 (RV60)
Este no es cualquier nombre, pues aún después de su muerte y ascensión Jesús es el nombre “sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero” (Efesios 1:21).
Ahora, lo importante no es si lo conocemos como Jesús, Cristo o Jesucristo, su nombre representa el nombre más poderoso en la tierra aún después de su muerte, Dios les ha dado Un Nombre sobre todo nombre.
Hay poder en Su
Nombre, se llama Jesucristo. Amén.

















































